El fútbol de salón tiene una dilatada trayectoria.
Comenzó a principios de la década del 30
en Montevideo, Uruguay, como una genial concepción
del profesor Juan Carlos Ceriani. Se organizó y
constituyó su primer organismo continental (la
Confederación Sudamericana de Fútbol de
Salón) en otra ciudad de la América Meridional,
Asunción del Paraguay.
En diciembre de 2002, nuevamente la capital guaraní,
fue teatro del cónclave de la dirigencia internacional
de todo el planeta, que se reunió bajo el impulso
de la Confederación Panamericana de Fútbol
de Salón (PANAFUTSAL), celosa defensora de la independencia
de esta modalidad, para dar renovados y más felices
rumbos a este deporte, constituyendo la Asociación
Mundial de Futsal.
Esta organización, presidida por el dirigente paraguayo,
Dr. Rolando Alarcón Ríos, constituida sobre
la base de todos los países de América que
practican el futsal, más naciones de otros continentes,
de ahora en más, pasa a ser el ente regulador y
núcleo de expansión de la disciplina hacia
todos los rincones del planeta.
El acta de constitución de la AMF ha sido subscripta
por representantes de 24 países, que eligieron
su primera directiva y dispusieron el calendario de competiciones
para el año 2003, dando continuidad a los diversos
torneos a nivel mundial y continental ya existentes, creando
asimismo nuevas competiciones en otras categorías.
El fútbol de salón recoge hoy los frutos
de una cultura deportiva floreciente, como un hecho natural
e irreversible, independiente y con peculiaridades bien
distintivas, por lo que en Madrid en 1985 se decidió
utilizar un vocablo identificador que fusione los dos
que lo compone, conociéndosele desde entonces como
futsal.
ANTECEDENTES DE UNA INNEGABLE IDENTIDAD
El futbol de salón, tuvo un incontenible desarrollo
a partir de la segunda mitad de la anterior centuria en
Sudamerica.
La identidad e independencia de esta disciplina por origen,
crecimiento y evolución, nada tiene que ver con
el futbol de campo. El ejemplo más facil para trazar
una comparación bien simple, es el del tenis y
el tenis de mesa, con la diferencia de tratamiento que
salta a la vista, pues mientras la ITF (Federación
Internacional de Tenis) jamás se inmiscuyó
con el tenis de mesa, la FIFA, especialmente desde comienzos
de los años ochenta cuando el futbol de salón
llegó a tal adultez, rganizó su primer mundial
en el año 1982 en San Pablo y en forma abierta,
mezquina y no velada trató de apropiarse de esta
disciplina.
La intemperancia se hizo cada vez más fuerte, en
la medida en que la ya conformada FIFUSA (Federación
Internacional de Futbol de Salón), por entonces
presidida por el brasileño Januario D'Alessio Netto
crecía cada vez más, al punto de montar
en 1985 su segundo mundial en España, la FIFA no
lograba todavía promover un torneo de su deporte
de laboratorio llamado futbol 5, burda copia del futbol
de salón.
El fútbol de salón recogia los frutos de
una cultura deportiva floreciente, como un hecho natural
e irreversible. El futbol pretendía imponer un
híbrido, un robot deportivo artificial. En su impotencia
por lograrlo apeló a esfuerzos económicos,
presiones y actitudes "non sanctas" de todo
tipo y antipáticas determinaciones como la prohibición
de utilizar la palabra futbol, lo que motivó la
creación en el congreso de FIFUSA de Madrid de
1985 de la palabra compuesta "fut-sal" para
desde entonces llamar así al futbol de salón.
Tiempo después la FIFA se apropió tambien
de esa palabra.
Paraguay, defensor tradicional de la autonomía
innegociable de esta disciplina, usa el futsal para identificar
a este deporte por derecho adquirido y protegido por las
leyes de la nación, al haber inscripto ese vocablo
en los registros oficiales de la República, por
lo que a la otra disciplina se le conoce como fútbol
5 y quienes la llaman con la partícula futsal se
cuidan de usar el agregado FIFA.
Las dos modalidades coexistieron hasta nuestros días,
con vaivenes de relacionamiento que produjeron circunstanciales
acercamientos y distanciamientos y etapas de indiferente
gestión independiente sin nuevas interferencias.
Escindido de FIFUSA, países miembros de la PANAFUTSAL,
se reunieron con representantes de FIFA en Guatemala.
Ese mismo año, se acercó la posibilidad
de una negociación. El grupo de países de
América, jamás se cerró en una caparazón
absolutista, como fue la actitud de FIFA en reiteradas
épocas. Pero con firmeza tampoco claudicó
en su postura de INDEPENDENCIA. Negociación franca
y razonada si, entrega ciega no, fue la premisa.
Se llegó así a este punto en el que, no
alcanzando un acuerdo que no lesione los intereses de
esta disciplina y de PANAFUTSAL, este organismo, enarbolando
la bandera de la autonomía del futbol de salón
y de la defensa de sus genuinos intereses, se aparta del
expureo gobierno de FIFUSA y al no prestarse a una entrega
a FIFA, decide constituir la ASOCIACION MUNDIAL DE FUTBOL
DE SALON (AMF).